

En el año 1492, con el decreto de la expulsión del pueblo judio, vino la decadencia social y económica de la provincia soriana.
En el reinado de los Reyes Católicos, Soria paso a un segundo nivel en la Historia, ocupando su lugar la unión de los reinos de Aragón, Navarra y Castilla, lo que provocó que la ciudad dejase de ser el enclave estratégico que había sido hasta el momento; Situación que se prolongaría durante la segunda mitad de la Edad Media hasta la guerra de Sucesión, en la que Soria apoyó la causa de Felipe V, y la de proteger de las pretensiones aragonesas la línea fronteriza (1706-1707)
En 1808, con invasión francesa, se constituyó en Soria una Junta de Armamento y Defensa que organizó el regimiento o Batallón de Numantinos activo en los frentes de Logroño y Sigüenza. El 20 de noviembre de 1808 las tropas francesas se presentaron a las puertas de Soria y se entregaron al saqueo. La ciudad quedó en llamas y hubo que esperar a la segunda mitad del siglo XIX para que recuperara sus niveles de población y riqueza.